¿Para qué sirve la filosofía? La conclusión breve es que su propósito es terapéutico. La respuesta entretenida la encontramos en la película The Sixth Sense o Sexto sentido (en Latinoamérica) una verdadera pieza de culto de 1999 del director M. Night Shyamalan, cuyo argumento desentraña el sentido sustancial que la psicología heredó de la filosofía y esta de la mitología. Sanar el alma (Psique) humana, devolviéndole su espíritu (el Mito) o la Fe que lejos de ser ciega tiene una clarividencia que sólo el Amor nos logra revelar.
Sexto Sentido es un fascinante relato de Fe de principio a fin, y para su reflexión habremos de necesitar del spoiler más grande que se haya hecho. Nada fue dejado al azar en esta obra llena de simbolismos, por lo que la premisa es recordarnos que el Mito hace al Logos. Bruce Willis interpreta el papel protagónico de un psicólogo infantil recién casado llamado Malcolm Crowe, quien representa al hombre moderno y la razón que se niega a creer en las verdades no verificables del espíritu. Aunque parecía irle bien, su vida colapsa en todos sentidos tras recibir un disparo de su paciente, Vincent Grey que termina quitándose la vida instantes después, reclamándole el que no le cumpliera la promesa de ayudarlo a resolver sus aflicciones, el chico veía personas muertas y no logró que su médico le creyera. Vincent simboliza el Mito, la intuición etiquetada y descartada por la razón fría. El cuadro es la síntesis de la crisis ética del hombre y del fracaso del Logos.
Aún envuelto en depresión, un año después Malcolm se encuentra a Cole, otro chico que padece las mismas visiones que Vincent, no es casual. Es otra oportunidad para el psicólogo de reintegrar razón y fe. Así inicia el viaje de curación de Cole o el reencuentro de Malcolm con el Mito, ya que al principio recurre a todas sus herramientas lógicas. Sin embargo, sólo cuando Malcolm abandona el Logos como herramienta exclusiva y da un paso de confianza para creerle a Cole, la sanación se vuelve posible. En ese gesto de Fe ha abrazado su propio génesis para iniciar el éxodo, pues, el disparo que Malcolm recibió un año antes fue fatal. Sólo que ni él ni los espectadores de la película se han percatado, la trama inmersiva continúa en un tono de negación. Toda la estructura del filme está diseñada para irlo descifrando junto al protagonista quien se convierte en el signo de su propio Logos que se ha vuelto un dogma tan rígido que le niega su realidad. «Los muertos sólo ven lo que quieren ver». Esta frase, dicha por Cole, es uno de los registros más fuertes de la película contra el hombre moderno. Malcolm queda atrapado en una especie de existencia fantasmal porque su racionalidad lo ha cegado, impidiéndole ver una verdad que es obvia para el Mito simbolizado en Cole.
Malcolm le aconseja a Cole escuchar a los espíritus. Este es el renacer de la clave terapéutica y filosófica en el relato. No se trata de eliminar las visiones, sino de integrar la razón al contenido de esas visiones. Las apariciones que el niño ve son arquetipos de las heridas y las injusticias que deambulan, son aspectos de la verdad que han sido silenciados. Al escuchar y ayudar a los fantasmas, Cole transforma su terror en propósito y su don marginal en una brújula de valores y Malcolm se encamina a su propia verdad. Juntos reflexionan los traumas que trastocan tanto lo individual como lo social e institucional. La escuela de Cole es el escenario en el que la película nos permite explorar el símbolo de la pedagogía del Logos y de la razón institucional que se alza sobre un terreno profano, un antiguo lugar de ahorcamientos públicos. Cole no lo descubre por un libro de texto, sino al tocar una caja de objetos antiguos que emana el terror de la historia. Es la intuición la que le revela la verdad que la historia oficial o la lógica establecida ha suprimido. El impacto es devastador, el trauma institucional (las injusticias históricas) se perpetúa, manifestándose en el presente, hasta que sea reconocido. Cole es intimidado por la verdad que el resto de la sociedad no puede o no quiere ver.
El bullying no es sólo personal, sino epistemológico, y se cristaliza en la violencia recibida por ser diferente. La verdad de Cole no encaja, por lo que debe ser etiquetada, reprimida y descartada; es la forma temprana en la que se exige uniformidad. Esta es la instrumentalización del Logos sin espíritu, es el patrón social que castiga la intuición y la diferencia por miedo. Al tratarlo como «fenómeno,» la sociedad se protege de tener que confrontar su propia neurosis, la violencia institucionalizada.
Ambos, Malcolm y Cole resuelven la relación familiar de Cole con su madre, la ausencia de su padre y el espíritu de su abuela cuyo mensaje fue simple, sólo les recuerda cuánto los ama. Un guiño a las verdaderas fuerzas motoras del mundo que germinan en la familia. Con ese aliento, resuelven el caso de la muerte de la niña Kira Collins. La película usa la esfera familiar como analogía de la sociedad, que ha sido corrompida por el egoísmo para representar su propio argumento. Kyra representa la Verdad Inocente (el Mito no corrompido) que la sociedad intenta suprimir. Las cintas de video que la niña deja son la evidencia de esa verdad, la misma que nos muestra Sexto Sentido. La sociedad no la mata de forma abrupta, sino que la envenena lentamente a través de la falsedad, anteponiendo los intereses personales sobre la ética.
Malcolm se ha resuelto porque ha dejado de rechazar su infancia y su propia intuición, pues, él es aquel fenómeno. Él es aquel chico, Vincent Grey, a quien sacrificó ante el Logos más fundamental y lastimoso, Malcolm también es Cole, el reencuentro con Vincent que lo ha perdonado, es el signo de su éxodo a la verdad trascendental, el Amor que lo devolvió a la vida. Sexto Sentido es un relato de Fe porque nos muestra que todos somos ese fenómeno y que, al rechazarlo, nos condenamos a una existencia fantasmal. Y porque Malcolm representa al hombre moderno que aún guarda en el Mito, el Amor y la esperanza.
Por cierto, no se pierdan la película Frankenstein.

Deja un comentario