Carla Araneda Condeza, escritora e investigadora
Orcid 0000-0001-6025-5847
Para hablar de la literatura, primero es necesario aclarar dos conceptos, qué es la literatura, y, por otra parte, qué es la historia de la literatura, y en particular, qué sentido o qué enfoques ha tenido en Chile.
Cuando hablamos de la literatura podemos tomar la primera acepción de la RAE que nos viene a señalar que la literatura es una especie de arte de expresión oral, que es una buena forma de aproximarse a la literatura dentro de las bellas artes, aproximándolo más a las artes propiamente tal que a las ciencias. Otro concepto es el que desarrollo en mi libro Manual del escritor, en el que creo un concepto propio para definir la literatura que quisiera comentarles en este apartado.
¿Qué es la literatura? Probablemente un abismo, pero como un abismo en sus dos acepciones, la literatura es un precipicio de letras sin fondo en el que caes sin, jamás, llegar a tocar fondo. O, también la literatura puede ser ese lugar insondable del pensamiento.
La literatura es un abismo sin fondo porque con más de 150 millones de libros publicados es imposible el siquiera imaginar asir este universo, el que al mismo tiempo es inmensidad y nunca deja de crecer. Siempre se publicarán más y más libros, una verdad indiscutible.
Por otra parte, el vicio de leer y escribir nunca termina, y al mismo tiempo cada obra es un abismo en sí misma. Se deja ver un poco de la inmensidad de la literatura. Si quisiéramos compararlo con una figura literaria solamente se me viene a la mente el mar. La inmensidad y posibilidad de asirla completamente, al menos en una vida humana, es imposible. Por eso hay que valorar mucho lo que leemos y el tiempo que le dedicamos a las lecturas, porque en realidad nunca vamos a llegar a leer todo, y esa es una verdad un poco aterradora para los lectores y para los escritores. ¿Cuándo se acaba mi trabajo? ¿Cuándo termino de escribir? No hay final.
Y bueno, por otra parte, hablemos de la historia de la literatura. Cuando hablamos de la historia de la literatura podemos empezar a entender que estamos hablando de una narrativa que se refiere a la literatura como ciencia. Sobre esta podemos hablar desde un punto de vista diacrónico, podemos hablar de filología o de historiografía, esto último sería algo más próximo a la breve exposición que propongo en estas letras.
En cuanto a historiografía vamos a decir que es una narrativa que pretende tomar una serie de hitos, hechos, autores, temáticas heterogéneas y subsumirlas bajo una narrativa. ¿Con qué fin? ¿Con qué propósito? Esto se ha respondido con diferentes respuestas a lo largo de la historia. En particular, en Chile se han usado tres métodos: perspectiva cronológica, enfoque en los movimientos literarios y generacional.
El primer método tenía un fin exclusivamente pedagógico, o sea se aproximaba a una diversidad, una heterogeneidad de hechos, hitos, temáticas literarias y se convertían en unidades en el tiempo. Unidades que en realidad se alejaban bastante de los hechos reales de la literatura en Chile, porque la literatura en Chile siempre ha sido bastante diversa y heterogénea. Puede tener un sentido pedagógico, pero eso podría dejarse solamente para las escuelas. Y, entonces ¿qué queda para el resto? O, después de la escuela, cuando queremos realmente conocer la literatura.
Aquí surge un segundo método que pone por encima de este fin pedagógico el conseguir una historia de literatura que sea una narrativa concisa, coherente y que de cierta forma busca conectar cierta literatura, ciertos autores con el contexto histórico en el que surgen.
A veces esto puede presentar cierta tensión, porque muchos autores del mismo lugar, del mismo periodo, podían escribir obras totalmente distintas. Es también una especie de ficción que se crea sobre la realidad de la historia de literatura.
Un tercer método que se ha usado en Chile, uno de los más predominantes y también ha sido muy criticado, pero es el que más se ha usado es el método de las generaciones. Este método se crea a partir de la década del 60´ y se ha usado para describir la historia de la literatura.
Para empezar a hablar de la historia de la literatura chilena, tenemos que situarnos en el siglo XVI. Comienzo del periodo de la literatura escrita, periodo de conquista, coincide con este contexto histórico. La llegada de los españoles a Nuevo Mundo, como lo llamaban, especialmente a Chile, viene acompañada de una serie de personas letradas a las que se les llamaba cronistas. Entre ellos tenemos a Alonso de Ercilla, a quien se le atribuye escribir el primer poema épico, La Araucana. Se dice que es la primera obra literaria del país.
Enseguida vienen otras obras, que producen estos cronistas como Pedro de Oña con Arauco domado. Y enseguida se escriben muchas otras obras en Chile, pero por lo general vienen del extranjero y hablan desde su punto de vista, carecen de la idiosincrasia del país. Tenemos que concluir, además, que en este tiempo se trata de una literatura que provenía de la aristocracia.
Después damos un salto a 1840, donde nace un grupo de intelectuales que impulsan la enseñanza de la lectura dentro del país, porque consideraron que la lectura era la mejor herramienta para incentivar el desarrollo del país. Hoy en día esta frase se sigue escuchando, pero cambia la palabra lectura por educación. Se considera que la educación es la mejor herramienta para incentivar el desarrollo de un país. En ese tiempo la educación pasaba primero por la lectura. Es difícil educar un pueblo que ni siquiera es capaz escribir y leer.
Dos años después aparece la Sociedad Literaria de 1842, la que dura un poco más de un año, pero que los frutos de su actuación y su gestión han perdurado a través de los años, y fueron propicios para crear un escenario donde pudiera surgir la literatura chilena. Entre sus logros podemos mencionar la publicación de un semanario de Santiago, clave para la masificación de revistas literarias en el país. Segundo, es la primera institución literaria formal que existe en el país, dando origen a todo tipo de tendencias de literatura y de instituciones posteriores.

Deja un comentario