En la alegoría de la Iluminación de Buda, todo acontece al amparo del Árbol Bodhi o Higuera Sagrada, que bien podemos llamar el Árbol de la Vida, puesto que enmarca el momento en el que Siddhartha Gautama se vuelve el Buda. De rápido crecimiento, con raíces que se elevan y un amplio dosel, este árbol representa este renacer y el diagrama de la sabiduría ilimitada, más allá del momento de revelación en sí. Es un signo de fe, sin juicios; de la intuición que lo alienta a trascender el poder inherente a una vida como príncipe; así como el ascetismo riguroso que se autoimpuso. Así reconoció la ilusoria seguridad del control y el deber ser.

La figura constante y elemental de este relato es la fe, que lo llevó a tomar la firme decisión de no desistir hasta alcanzar la verdad, meditando sus miedos, durante cuarenta y nueve días.

Esta es una alegoría de fe, de contemplación en la fe; sin juicios, sin luchar, pero sin ceder. Sin juicios se le revelaron los planos más hondos de la realidad; no aceptó la impermanencia como condición ineludible, sino como el principio básico de la vida. Logró ver los hilos más finos que entretejen la existencia y su belleza implícita; la transparencia de lo efímero a lo eterno. Es esa la rueda del Samsara.

Contempló el rostro del miedo oculto entre los juicios, detrás del ego o falso yo que nos impide trascender. Buda no invita explícitamente a amar sin restricciones, sino que señala aquello que nos lo impide, el apego, el miedo en acción. Buda nos enseña el camino para superar el apego, eso que concebimos como amor, para liberarnos del bucle del karma.

La historia de Siddhartha se eleva en un acto permanente de fe. Al descubrir todas las formas de Mara (el miedo) sabe que ha valido la pena, no necesita de un testigo ni de ninguna validación, pues, ahora es parte del todo. Y es por esto que se le conoce como el niño eterno. Buda ha disuelto el velo del ego, el falso yo, permitiendo que su mente, cuerpo y emoción logren confluir en la verdad. Sin juicios, porque la intuición le indicó que ese es el camino de la auténtica fe.

El Árbol Bodhi es la Iluminación de Buda, es Buda, es Roshi Ebobo, y es la Tawaif o Geisha hindú. Es nuestra María Magdalena, nuestro propio signo del No-Juicio.

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